El escenario más pintoresco/bizarro de la capital mexicana: nuestro Barrio Chino.El menú: Rollos primavera, Chop suey de pollo, Pollo agridulce, noodles y Rock! (Que, aparte de ser el grito de guerra por excelencia, resultó ser una especie de codorniz, pero un poco más grande)
Tras mucha risa, muchas reflexiones y más, el mesero decidió no traernos ni una galletita de la suerte.
Como aderezo para este fin de semana, el destino decidió agarrarla contra mi auto: una llanta se ponchó, el stereo sigue sin funcionar y mi cofre se abrió como almeja gracias al viento!
Si bien, y de manera normal, soy poco tolerante con las cosas que le pasan a mi coche; mismas que me pueden arruinar el humor por semanas, hoy estoy tranquilo.
Sé que la cuenta de cofre, rin y todas esas cositas que le siguen fallando, será OBSCENA... sin embargo, hay una enorme sensación de paz y confort dentro de mí.
No puedo más que salir con 2 conclusiones de este fin de semana:
1.- Hay personas con tal magia, con tal ligereza, con tal hambre de disfrutar las pequeñas cosas de la vida, que pueden lograr que la mayor desgracia sea ínfima.
2.- No necesitas una galleta para decirte que "todo estará bien", cuando tú ya estás comprobando que, la persona que está frente a ti (junto a un Buda de porcelana y con unos dragones en segundo plano), logra que todo esté bien...
P.S. Y sí. Este fin tuve una boda más. ¿Importa? ¿Afectó? ¡En absoluto! Todo estuvo "shhhhingón"!!

