Saturday, August 30, 2008

Iluminando México

Creo que todos hemos llegado a ese punto donde no sabemos qué hacer, para dónde ir o a quién pedirle ayuda. Es esa sensación de estar solos contra una marea que te arrastra; sin importar lo futil o relevante que sea aquello que te acongoje.


Así sea que te roben la cartera, el reloj, la quincena, el coche, la casa, a tu esposa, a tu hijo, etcéteras y más etcéteras; el mayor de los problemas sociales es acostumbrarnos a ello.

Ese asunto de "No puedo salir de mi casa sin llevar 300 pesos para mis gastos y 100 por si me asaltan", el no poder publicar cuanta foto se me dé la gana en Facebook pues convierte en información; el dar gracias a que mi coche parece carcacha porque "Así no me lo roban"; el no poder caminar de noche, cerca o lejos de mi caa; el saber que no puedo fumar en mi coche porque "traer el vidrio abajo es invitar al ladrón"; el tener que planear mis salidas para evitar la quincena y sus consabidos riesgos; eso, TODO ESO, me molesta demasiado.

Sigo teniendo mis dudas de si marchar ayudaría a eliminar todo esto en la práctica; sin embargo, creo que la sola sensación de sabernos acompañados, ayuda.



(Y, bueno... la comicidad involuntaria que nunca falla)

Thursday, August 28, 2008

Al fin, acabaron las Olimpiadas.

Lo sé: quizá soy de los pocos (en el mundo) que deseaban que los juegos pasaran más rápido de lo normal.


Y no lo niego: sí me gusta verlas. Quizá, más que el Mundial (a este punto: es bien sabido que soy todo, menos aficionado a cualquier actividad deportiva).

Sin embargo, en esta ocasión las cosas se me hicieron lentísimas: los deportes de contacto, lentos; los nadadores que estaban compitiendo con Phelps, lentos; los comerciales de las olimpiadas, lentos; las promociones olímpicas, lentas; que cayeran las medallas para México o regresaran a los deportistas, lento; los sketches cómicos, lentísimos.

Todo lento.

Sobretodo, lento fue que llegara el día en que volvieras al país.