Mi problema de atención es severo. Conforme han ido pasando los cumpleaños, al de atención se han unido el de la memoria, el de retención y el de priorizar.
Por eso he dejado abandonado el blog, el messenger, mi granjita de Facebook y mi juguete seminuevo: el Twitter.
No es que me preocupe el que aquellos pocos que me siguen sepan cuándo estoy de buenas, cuándo de malas, cuándo con diarrea, etc, etc, etc...
En realidad, lo que me ha pasado en Twitter es un reflejo de lo que me pasa a diario. O me concentro en pensar mis cosas o me concentro en pensar MIS cosas.
El día de hoy, por la mañana, me encontré una opinión a un post algo viejo. Una vez más, esa confusión eclesiástica que puede ocasionar el título de mi blog trajo hasta este sitio a una mujer anónima de 34 años que buscaba cobijo espiritual.
QUERIDA ANÓNIMA: Muchas gracias. Creo que tú, al buscar una reflexión que te ayudara, terminaste dándome las palabras y el ánimo que yo estaba esperando escuchar. Como tú, a partir de este martes de octubre, voy a ponerlo todo.
Sobretodo, voy a poner más atención. Pío.
Tuesday, October 27, 2009
Subscribe to:
Posts (Atom)
