6:53 am.
Conduzco mi auto y, nuevamente, me encuentro a ese CrossFox rojo estacionado en el lugar de siempre.
Ayer -lunes 4 de junio- mi llegada fue 12 minutos antes, lo que me permitió ganarle el lugar. Hoy, no pude.
Mí némesis del parking y, al mismo tiempo, mi héroe por la perseverancia, por fin tiene un rostro.
Sí. Por fin logré verle el rostro al dueño del CrossFox rojo.
El hombre está dormido en su auto, cobijado por el protector plateado del tablero y por el entintado de sus vidrios.
Duerme profunda e incómodamente, pero tiene su lugar.
En definitiva, uno debe luchar por lo que quiere.
(Sin importar cuánto duela o cuánto se sufra)
*por cierto... junto con el dormilón del CrossFox, hay otros 2 coches donde los ronquidos suenan y empañan los vidrios.
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