A veces, no entiendo a la gente.
¿Cuántas veces no hemos escuchado el "TENGO UNA FIESTA" que nos lleva a un lugar donde no conocemos a nadie?
Pero ahí no termina la cosa. Al preguntarle a quien lanzó la propuesta, resulta que ¡tampoco conocen a nadie!
Hace unos días, me encontré por sorpresa a un amigo en una fiesta navideña de una casa productora a la que fui invitado:
YO: Tanto tiempo, XXXX. Oye, pero y cuéntame, ¿qué haces aquí? (pregunta perfectamente válida, siendo que -según yo- este amigo no tiene nada que ver con "el medio")
ÉL: Ah, pues vengo con mi novia y unos amigos míos... y a ella la invitó Fulanita...
YO: < cara de interrogación >
ÉL: Fulanita... es la hermana de Sutanita, que trabaja en Cuentas en XXXX.
Y aquí es donde pregunto: ¡¿de dónde sacan las agallas estas personas para invitar a gente a una fiesta a la cual, en principio, no fueron invitados?!
"Tengo una fiesta". ¡¿Tienes?! ¿Tú la organizaste? ¿Te encargaron llevar gente? ¿Llevaste, por lo menos, una bolsa de papitas?
¿No? Entonces no "tienes" nada, salvo un cinismo espectacular.
Subscribe to:
Post Comments (Atom)

No comments:
Post a Comment