Hoy, los niños están de vuelta en las escuelas, la gente ya puede comer en los restaurantes, ya podemos ir a bares, pubs, antros, tables, karaokes.
Las secuelas del temor a la influenza sólo son un cuestionario que hay que responder y alguna que otra medida de seguridad.
Celebro, por ello, ya no tener que ver a las miles de personas que se ponen tapabocas sin saber siquiera la razón o el uso correcto; aquellas que se hacían a un lado apenas tosías o carraspeabas; aquellas que pusieron sus fotos en Facebook o en el messenger con tapabocas puesto... como si se tratara del red, pink, rainbow ribbon o de la pulserita amarilla de Lance Armstrong.
Ya van desapareciendo los miedosos... pero... ¡¡NO SIN ANTES OBLIGARME A TRAGAR MIS PROPIAS PALABRAS Y TERMINAR PONIÉNDOME UN TAPABOCAS!!Es lo que se gana uno por andarse metiendo a corporativos médicos.

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