Harry Potter and the Deathly Hallows es el ejemplo perfecto.
Desde el momento en que me infecté con la ñoñísima pottermanía, corría -tras leer los previos nuevamente- a comprar el libro más reciente.
Sin embargo, el último libro de Harry Potter tardó mucho tiempo en llegar a mis manos y más tiempo aún, en ser leído. Me resistí por todos los medios a finalizar el último capítulo... hasta que lo hice.
Tal vez le tenía un cierto miedo a esa sensación que me dio la Historia Sin Fin que, al final, sí tiene uno... o que cierren los viejos cines... o que desapareciera TomBoy y sus banderillas... o que dejaran de vender los Cheskitos (esas gomitas que sabían a refresco de cola).
A veces prolongo demasiado las cosas.

Por ejemplo, este post.
In memoriam, HP.

Hola Cristiano,
ReplyDeleteÉs un grande placer estar visitando tu agradable y interessante blog.
Saludos desde Brazil:
Geraldo
que ñoñazo eso del javier ollero
ReplyDelete